Siempre que muere una persona que plasmó sus ideas y sentimientos en palabras, muere una idea y nace un recuerdo.
Vivió sus últimos años «resignadamente». Él mismo lo dijo al cumplir 87: «Soporto los días, uno tras otro, todos iguales. No deseo más tiempo. Doy mi vida por vivida». Una confesión que eriza la piel a sus fieles. Ahora este genio de la literatura les ha dejado huérfanos. ¿Fue feliz? «No existe la felicidad. A lo largo de la vida hay briznas de dicha que se deshacen como las pompas de jabón. Yo soy triste», respondió en su día. Este repaso en imágenes por lo que fue su vida trata de acercarse al maestro pesimista
Miguel Delibes nació en Valladolid el 17 de octubre de 1920. Tercero de los ocho hijos del matrimonio formado por Adolfo Delibes, profesor y director de la Escuela de Comercio de Valladolid, y la burgalesa María Setién, sintió que su vida quedaba marcada por esa abultada cifra: «Mis hermanos y yo estuvimos obligados a competir desde el nacimiento». Mirando a su infancia, aseguraba que lo más importante fue su padre, que le enseñó «el amor al campo y a los animales», dos de sus grandes pasiones.
Cuando tenía 15 años estalló la Guerra Civil. «Me dio la posibilidad de escapar dos años y elegir cuerpo: marinero voluntario en el crucero Canarias». Después se dedicó con constancia a los libros. Estudió en el colegio de La Salle y las carreras de Comercio, Derecho y Periodismo (Escuela Oficial de Madrid). En 1946 obtuvo la cátedra de Derecho Mercantil en la Escuela de Comercio de Valladolid, lo que le llevó a ejercer durante seis meses de profesor visitante en la Universidad de Maryland (EEUU). En el terreno profesional, se estrenó en la banca y después compaginó durante años docencia, periodismo y literatura.
Su carrera como periodista marcó su vida. En 1941 empezó a colaborar como caricaturista y redactor en 'El Norte de Castilla'. Poco a poco, fue ascendiendo hasta que le nombraron director, cargo que ocupó de 1958 a 1963. Acosado por la censura, optó por dimitir. «Dimití porque el señor Fraga quiso imponerme un subdirector que hiciera las veces de director y, en consecuencia, me controlara. No pude aceptarlo», contaba este hombre que se consideraba «de centroizquierda y cristiano practicante». En esta etapa publicó una docena de libros, como 'El Camino' (1950) y 'Las ratas' (1962). Aseguraba que la concisión a la que obligaban las páginas del periódico marcó su estilo literario.
Conoció a Ángeles de Castro, su gran compañera, cuando ella era aún adolescente. «Siempre fue bella, pero, cuando la conocí, era tan bonita e inteligente que tenía alrededor un centenar de moscones. Yo tenía un par de años más, pero nos enamoramos, en el 46 nos casamos y en el 73 la perdí. Eso duró mi historia». Tuvieron siete hijos (uno de ellos, el escritor y científico medioambiental Miguel Delibes de Castro) y tras enviudar, Delibes no volvió a ser el mismo. La soledad le ganó terreno: «Yo escribía para ella. Y cuando faltó su juicio, me faltó la referencia. Dejé de escribir y esa situación duró años. A veces pensé que todo se había terminado». «Con su sola presencia, aligeraba la pesadumbre del vivir», dijo de ella en una ocasión.
El 1 de febrero de 1973 fue elegido académico de la Lengua, institución en la que ingresó el 25 de mayo de 1975 para ocupar el sillón 'e', que había dejado vacante el polígrafo Julio Guillén Tato. Lo hizo con el discurso 'El sentido del progreso desde mi obra', en el que hizo un alegato en defensa de la naturaleza. Ésta era su opinión de la evolución del lenguaje: «El uso diario lo empobrece, pero el tiempo lo enriquece. Tendemos a reducirlo, a simplificarlo. Nos cuesta armar una frase. De este modo, los que hablan mucho, tropiezan mucho, y los que miden sus palabras se van apartando del problema».
Delibes también cultivó el campo del ensayo: 'Diario de un cazador' (1955) 'Por esos mundos' (1961) 'Europa, parada y fonda' (1963) 'La primavera de Praga' (1968), etc.
El novelista y académico era capaz de elegir de entre toda su obra. Se quedaba con 'Viejas historias de Castilla la Vieja' (1964), de apenas 50 páginas, que consideraba el libro «más representativo de todos por su prosa, su paisaje, sus personajes, su movimiento y su sentido del humor» . También le gustaban 'La sombra del ciprés es alargada', 'Los santos inocentes' y 'El hereje'.
Precisamente 'El hereje' fue su última novela, en 1998. Con ella obtuvo el Premio Nacional de Narrativa y anunció que dejaba las novelas: «No tengo capacidad para sorprender. El primer sorprendido si escribiese otra novela sería yo», dijo. Sí que escribió ensayos, como 'España 1936-1950: Muerte y resurrección de la novela', en 2004 o 'La tierra herida'. En 2006 llegó 'Viejas historias y cuentos completos'
En 1998 fue operado de un tumor de colon. Nunca llegó a sentirse recuperado. «Desgraciadamente la salud no me acompaña. La operación de cáncer fue bien, según dicen, pero me dejó un postoperatorio que después de 10 años aún no ha terminado. Quedé inútil para muchas cosas, como escribir o cazar. Y así sigo», dijo en una entrevista con motivo de su 87 cumpleaños. «Me horrorizan los quejicas que pretenden hacer de sus males el eje del mundo. La artritis reumatoide no es una broma, claro, pero ¿qué puedo hacer? Aguanto»,
Además de la literatura y su mujer, sus grandes pasiones fueron «la caza de la perdiz en mano y la pesca de trucha a mosca ahogada». En general, la naturaleza, protagonista velada de muchas de sus obras. No en vano, él se definía como «un narrador rural apasionado por la naturaleza». «La ambición de poder y la creencia de que el hombre puede hacer y deshacer sin que se hundan las esferas son las responsables de que el planeta esté tan amenazado»,
En 2007 aparecieron los dos primeros volúmenes de los siete que conforman su obra completa, supervisados por el octogenario autor. Ese mismo año, con motivo de su 87 cumpleaños, se celebró un congreso internacional en la Universidad vallisoletana en cuyo transcurso fue presentado el libro 'Luces, trazos y palabras', homenaje de una treintena de poetas como Victoriano Crémer, Antonio Colinas y Gustavo Martín Garzo. Se le resistió el Nobel. Menos éste obtuvo todos los premios posibles. Destaca el Cervantes, que recibió en 1993, pero hubo muchos más: Premio Nadal (1947) por 'La sombra del ciprés es alargada'; Premio Nacional de Literatura (1955) por 'Diario de un cazador'; Premio de la Crítica (1962) por 'Las ratas'; Premio Pablo Iglesias (1978) por 'El disputado voto del señor Cayo'; Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1982, compartido con Gonzalo Torrente Ballester); Libro de Oro de los libreros españoles (1984); Premio Ramón Godó de Periodismo (1985), Premio Ciudad de Barcelona (1987) por 'Madera de héroe'; Premio Nacional de Narrativa (1998) por 'El hereje'...
Muchos de sus libros han sido llevados al cine. A su juicio, con desigual resultado. «Ha habido de todo: grandes películas como 'Los santos inocentes', de Camus; buenas películas como 'El disputado voto del Sr.Cayo', de Giménez Rico; y malas e infames películas, como 'La sombra del ciprés es alargada', de Alcoriza», dijo el escritor, a quien le gustaba «ir al cine a butaca de pasillo». Incluso recibió la Espiga de Oro de la Semana Internacional de Cine de Valladolid en 1993 por su aportación a la gran pantalla. También se han hecho adaptaciones teatrales de sus novelas, como 'Cinco horas con Mario', con Lola Herrera, o 'Las guerras de nuestros antepasados'.
A pesar de su pesimismo, lo cierto es que siempre estuvo rodeado de amigos. Como Francisco Umbral. «He sentido la ausencia de Umbral desde que se fue de Valladolid. Aquí tenía a mano un escritor brillante y un inteligente censor. La amistad se espacia en los kilómetros y aunque no desaparece se enfría», dijo tras morir el escritor
LA NATURALEZA
Su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua, en 1975, fue una oda a su principal pasión: la naturaleza. Este «ecologista adelantado», tal y como lo definió la que fuera ministra de Cultura Carmen Alborch, mostró siempre su preocupación ante el progreso, no porque éste sea negativo en sí mismo, sino debido a que en la gran mayoría de los casos se sustenta en la aniquilación de la naturaleza.
Y Delibes hablaba con conocimiento de causa: el de cazador y hombre de campo. Ya en 'La sombra del ciprés es alargada', su primera novela, defendía a ultranza el medio ambiente frente al desarrollo industrial. También en ensayos como 'La naturaleza amenazada', 'El sentido del progreso desde mi obra'. 'Un mundo que agoniza' o 'La tierra herida', este último escrito junto a su hijo Miguel. Delibes renunciaba al modelo de progreso si éste «ha de traducirse inexorablemente en un aumento de la incomunicación y la violencia, de la autocracia y la desconfianza, de la injusticia y la prostitución del medio natural, de la explotación del hombre por el hombre y de la exaltación del dinero como único valor».
Los protagonistas de todas sus obras viven en armonía con el medio rural y se rebelan contra el desarrollismo, lo que propició que Delibes fuera tachado en más de una ocasión de «reaccionario». Una mala interpretación de sus tesis: Delibes en realidad fue un adelantado a su tiempo, que ya desde los años 70 clamaba por un desarrollo sostenible, en el que la máquina y la ciencia estuvieran al servicio del hombre y no a la inversa. Sí supo interpretar sus tesis la Facultad de Biología de la Universidad de Salamanca, que lo nombró doctor honoris causa «por su defensa del medio ambiente frente al desarrollo industrial».
CASTILLA
Prácticamente todas las obras de Delibes se desarrollan en Castilla. Sus pueblos, sus gentes y su lenguaje son los protagonistas de su obra, gracias a la cual lectores jóvenes o urbanitas han podido hacerse una idea de esa España cada vez más abandonada, y de la dureza de la vida del campo. «Castilla es difícil» afirmaba Delibes. Y esa complejidad quedó plasmada no sólo en obras como 'Castilla habla', 'Castilla, lo castellano y los castellanos' o 'Viejas historias de Castilla la Vieja', sino en toda su producción. Llamó en más de una ocasión la atención a las administraciones, por hacer gala de una «dejadez» que había colocado a su tierra en un «estado de marginación».
EL CAMPO
Esta 'obsesión' está íntimamente relacionada con las anteriores. Delibes retrató como pocos la vida en el campo y el éxodo rural. Le preocupaba la despoblación y la pérdida de valores, que proponía combatir con desarrollo sostenible: «El pueblo necesita mayor confort: caminos, agua, buena tierra y posibilidades deportivas». Y renegó siempre de ese progreso que «calienta el estómago pero enfría el corazón».
Tampoco pasó por alto el maltrato que históricamente ha sufrido la gente del campo. El ejemplo más ilustrativo es su novela 'Los santos inocentes'. Delibes vivió lo suficiente para constatar una mejora en el trato humano, si bien se mostraba seguro de que la explotación seguía existiendo, aunque de una forma «menos visible».
EL LENGUAJE
Sus más de 80 años de existencia permitieron a Delibes constatar el progresivo empobrecimiento del lenguaje. Las prisas parecen habernos llevado a economizar también a la hora de expresarnos. «Tendemos a reducir el lenguaje, a simplificarlo. Nos cuesta armar una frase. De este modo, los que hablan mucho, tropiezan mucho, y los que miden sus palabras se van apartando del problema», afirmaba. Tal vez por eso, su legado incluye el de haber recogido y preservado para siempre palabras como arrobado, ardivieja, humeón o aguarradillas.
LA CAZA
Su gran pasión. Y también su mayor contradicción: un ecologista convencido que sin embargo adora la caza. Muchos lo criticaron por ello. Él siempre explicaba que sólo practicaba la caza menor, dado que la mayor le parecía «más inhumana».
Se retrató en 'Diario de un cazador' (Premio Nadal en 1955), a través del bedel Lorenzo, su álter ego. En él deja patente la complicidad entre el hombre y sus animales, y entre cazadores. Y es que, según cuenta Dolores Benavides en el libro 'Mis perros', cuando Delibes trataba con sus canes «parecía dialogar con personas». «Siempre que viene un perro a casa, aunque sea de otra persona, él no tarda nada en tenerle a los pies acariciándolo», contaba Germán Delibes.
El vallisoletano escribió nueve libros cinegéticos, entre los que destacan 'La caza de la perdiz', 'Mis amigas las truchas' o 'Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo'. Su conocimiento de los animales le permitió asimismo escribir la obra infantil 'Tres pájaros de cuenta', con el cuco, la grajilla y el cárabo como protagonistas.
LA VEJEZ Y LA MUERTE
La muerte fue un tema recurrente en su obra. Más que la muerte en sí, el temor de ver morir a las personas que amaba y de quienes dependía. No en vano el fallecimiento de su esposa, Ángeles, en 1974, le dejó sumido en una profunda tristeza de la que nunca se recuperó. «Soy triste. Nací pesimista», afirmaba. «No existe la felicidad. A lo largo de la vida hay briznas de dicha que se deshacen como pompas de jabón».
Retrató la pérdida en la inmensa obra 'Cinco horas con Mario', empleando la técnica del monólogo no sólo para dotar de mayor fuerza a su obra, sino para sortear la censura. En el cuento 'La mortaja' dibujó con una crudeza tan inusitada como necesaria la muerte y el abandono que ésta provoca en los que sobreviven.
La vejez fue otro de sus motivos, como puede verse en 'La hoja roja', 'Diario de un jubilado' o 'Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso'. «Soporto los días, uno tras otro, son todos iguales», decía Delibes, y lamentaba: «La medicina ha prolongado nuestra vida, pero no nos ha falicitado una buena razón para seguir viviendo».
IDEOLOGÍA Y JUSTICIA
Son constantes subliminales en su obra. Declarado centroizquierdista y católico practicante, dimitió como director de 'El Norte de Castilla' ante los intentos de control del entonces ministro Manuel Fraga. «Los políticos no nacen para servirnos, sino ordinariamente para servirse», sentenció. Y lo plasmó en 'El disputado voto del señor Cayo', en el que contraponía la visión de los jóvenes militantes de ciudad con la sabiduría de un anciano que sobrevive en un pueblo abandonado.
«Lo más positivo que se ha demostrado con los regímenes de fuerza, ya sean de izquierdas o de derechas, es que no le bastan al hombre para vivir. Los hombres necesitan una atención más próxima y personal». Delibes fue testigo no sólo del éxodo rural y su consiguiente pérdida de valores. También vio cómo el individualismo iba ganando terreno en la sociedad en general, en detrimento del factor humano.
No renunció, sin embargo, a denunciar las injusticias. Lo hizo en la trilogía compuesta por 'El camino', 'Los santos inocentes' y 'Las ratas'. A pesar de ello, se fue echando en falta «una justicia más justa».
BIBLIOGRAFÍA
NARRATIVA
La sombra del ciprés es alargada (1948). Destino. Premio Nadal
Aún es de día (1949). Destino.
El camino (1950). Destino.
Mi idolatrado hijo Sisí (1953). Destino.
El loco (1953). Ediciones Cid. Novela corta posteriormente recogida en Siestas con viento sur.
La partida (1954). Luis de Caralt. (1967). Alianza. Relatos.
Diario de un cazador (1955). Destino. Premio Nacional de Narrativa
Siestas con viento sur. Relatos. (1957). Destino.
La mortaja (1957). Novela corta incluida en Siestas con viento sur.
Siestas con viento sur (1957). Destino. Premio Fastenrath
Diario de un emigrante (1958). Destino.
La hoja roja (1959). Destino. (1987). Premio de la Fundación Juan March.
Las ratas (1962). Destino. Premio de la Crítica.
Viejas historias de Castilla la Vieja. Relatos. (1964). Lumen.
Cinco horas con Mario (1966). Destino. (1981). Espasa Calpe.
Parábola del náufrago (1969). Destino.
El príncipe destronado (1973). Destino.
Las guerras de nuestros antepasados (1975). Destino.
El disputado voto del señor Cayo (1978). Destino.
Los santos inocentes (1981). Planeta.
Tres pájaros de cuenta (1982).
Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso (1983). Destino.
El tesoro (1985). Destino.
377A, Madera de héroe (1987). Destino.
Señora de rojo sobre fondo gris (1991). Destino.
El conejo (1991). Compañía Europea de Comunicación e Información. Cuentos.
Un deporte de caballeros (1993). Destino. Libro infantil.
Diario de un jubilado (1995). Destino.
El hereje (1998). Destino.
Viejas historias y cuentos completos (2006). Menoscuarto. Recopilación de toda la narrativa breve completa.
LIBROS DE VIAJES
Un novelista descubre América (Chile en el ojo ajeno) (1956). Editora Nacional. Por esos mundos. Sudamérica con escala en Canarias (1961). Destino.
Europa: parada y fonda (1963). Ediciones Cid.
Usa y yo (1966). Destino.
La primavera de Praga (1968). Alianza.
Dos viajes en automóvil: Suecia y los Países Bajos (1982). Plaza & Janés.
LIBROS DE CAZA Y PESCA
La caza de la perdiz roja (1963). Lumen
El libro de la caza menor (1964). Destino.
Con la escopeta al hombro (1970). Destino.
La caza en España (1972). Alianza.
Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo (1977). Destino.
Mis amigas las truchas (1977). Destino.
Dos días de caza (1980). Destino.
Las perdices del domingo (1981). Destino.
El último coto (1992). Destino.
OTRAS
Vivir al día (1968). Destino. Selección de artículos de prensa.
Mi mundo y el mundo (1970). Miñón. Antología de textos para niños.
Castilla en mi obra (1972). Magisterio Español.
Un año de mi vida (1979). Destino. Diario que abarca desde junio de 1970 hasta junio de 1971.
S.O.S. El sentido del progreso desde mi obra (1976). Destino. Discurso de ingreso en la RAE., y dos ensayos más.
Castilla, lo castellano y los castellanos (1979). Planeta. Antología de textos.
El otro fútbol (1982). Destino. Artículos.
La censura de prensa en los años 40 (y otros ensayos) (1985). Ámbito.
Castilla habla (1986). Destino. Crónicas de viejos oficios y sus protagonistas.
Mi querida bicicleta (1988). Miñón. Libro infantil.
Mi vida al aire libre: memorias deportivas de un hombre sedentario (1989). Destino. Pegar la hebra (1990). Destino. Artículos y conferencias.
La vida sobre ruedas (1992). Destino. Con ilustraciones de Arnal Ballester. (2004). Planeta & Oxford.
Los niños (1994). Planeta. Antología de textos sobre el mundo de la infancia.
He dicho (1996). Destino. Ensayos y artículos (incluye el discurso de recepción del Premio Cervantes).
Miguel Delibes y Josep Vergés, Correspondencia 1948-1986 (2002). España 1939-1950. Muerte y resurrección de la novela española. (2004). Destino.
La tierra herida: ¿qué mundo heredarán nuestros hijos? (2005). Destino. En colaboración con su hijo Miguel Delibes de Castro.
EL MUNDO MARZO 2010
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20 de marzo de 2010
29 de enero de 2010
La RAE y las mujeres
Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) es autora de una biografía, varios libros de cuentos, ensayos y novelas como El bandido doblemente armado, Burdeos, Queda la noche, Todos mientes, La vida oculta. Galardonada con premios como el Planeta, el Anagrama de Ensayo y el de las Letras Aragonesas, se ha convertido en la quinta mujer académica de la Lengua, junto a la escritora Ana María Matute, la historiadora Carmen Iglesias, la científica Margarita Salas y la filóloga Inés Fernández Ordóñez.
La autora cree que si la Real Academia Española (RAE) ha querido contar con ella no es por el hecho de que sea mujer sino porque esta institución valora "el riesgo que implica la aventura de la creación" y asegura que no cree en las cuotas y que sería contradictorio que en la RAE se entrara por cuotas.
Sin embargo, yo considero que es vergonzoso que en los puestos importantes de la cultura haya tan pocas mujeres. Sobre el cómo remediarlo existen diversas posturas, una de ellas es la existencia de unas cuotas que aseguren cierta igualdad en el número de mujeres y hombres en los puestos. ¿Y por qué no?
La autora cree que si la Real Academia Española (RAE) ha querido contar con ella no es por el hecho de que sea mujer sino porque esta institución valora "el riesgo que implica la aventura de la creación" y asegura que no cree en las cuotas y que sería contradictorio que en la RAE se entrara por cuotas.
Sin embargo, yo considero que es vergonzoso que en los puestos importantes de la cultura haya tan pocas mujeres. Sobre el cómo remediarlo existen diversas posturas, una de ellas es la existencia de unas cuotas que aseguren cierta igualdad en el número de mujeres y hombres en los puestos. ¿Y por qué no?
11 de diciembre de 2009
Federico García Lorca
Ay voz secreta del amor oscuro, por el cielo va la luna con Soledad Montoya de la mano, lloras zumo de limón, por las verdes barandas, ay voz secreta, ay metal oscuro. Los versos se distraen y componen nuevas rutas, nunca sabremos quizá la verdad del final de su vida.
Los trabajos del investigador Gabriel Pozo en "Lorca, el último paseo” (editorial Almed), han revelado que los militares que fusilaron al poeta granadino entre Víznar y Alfacar lo desenterraron y trasladaron posiblemente a otra fosa común para ocultar pruebas de su muerte. Lo hicieron después de que Franco montara “en cólera” al enterarse del asesinato, “que le echaban en cara los países extranjeros a los que pedía el reconocimiento del régimen”.
Una de las principales aportaciones de Pozo es la entrevista que le realizó en 2003 a la actriz Emma Penella, hija de Ramón Ruiz Alonso, diputado que fue de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) y considerado el principal responsable de la detención de Lorca y su fusilamiento. En aquel encuentro Penella, que rompió un silencio que había mantenido durante casi cuarenta años, le contó lo que su padre le había confesado unos años antes de morir, ya fallecido Franco.
“Cuando al poco de acabar la guerra empezaron las quejas por lo que había ocurrido a García Lorca, especialmente desde el extranjero, este asunto irritó a Franco. El caudillo quiso saber lo que había pasado y llamó a mi padre. Alguien hizo desaparecer todos los papeles. Mi padre fue una tumba, que nunca habló de lo ocurrido. Es muy posible que la policía lo tuviera controlado, quizás tuvo miedo a que le hicieran algo si hablaba”.
Se cree que lla detención de Lorca no era el primer objetivo de los sublevados, sino que éste era el salvoconducto para localizar a Fernando de los Ríos, que había sido ministro en la República.
“Al principio de la guerra parece que todo estaba muy confuso, cada uno campaba a sus anchas tomándose la justicia por su mano. En cambio, Queipo de Llano sí estuvo al corriente de lo que pasaba con Lorca, llamó a Granada, porque antes lo habían llamado desde el Gobierno Civil para consultarle; ordenó que dieran un gran susto a García Lorca para que confesara todo lo que sabía de Fernando de los Ríos y que firmara una denuncia contra él. Que le dieran una especie de escarmiento fue exactamente como lo definió mi padre, pero no que lo mataran, porque a ellos Lorca no les parecía nada peligroso, sino un niño mimado un tanto amanerado. Ellos iban buscando al pez gordo que era Fernando de los Ríos”.
En este libro aparece la entrevista íntegra a Penella – que le hizo prometer que no publicaría nada hasta que ella falleciera – Además explica cómo se enteró Ruiz Alonso de que Lorca se encontraba refugiado en la casa de los Rosales.
“El día de antes de lo de García Lorca, en el desfile de falangistas, el mayor de los Rosales le comentó a mi padre que no estaba de acuerdo con que García Lorca, el ahijado de Fernando de los Ríos, estuviera de invitado en su casa y que él procuraba no ir mucho por no verlo porque quería que se fuera. Mi padre lo comentó con los jefes de la CEDA y los compañeros que habían sido diputados hasta entonces, que formaban el grupo de apoyo al gobernador civil. Solían reunirse en el propio Gobierno o en la casa de Ideal, que por entonces tenían alquilada frente al Gobierno. Pero fue el gobernador civil el que dijo, “está bien, vamos a darle un escarmiento al niño mimado de Fernando de los Ríos, pero tenéis que traerme una denuncia en toda regla’. Y así fue como se gestó todo. La gente de la CEDA es la que escribió la denuncia, mi padre se sentó en su máquina del Ideal y la llevaron al gobernador”, manifestó Penella, que precisa además que en el documento se hizo constar que el poeta era el secretario de Fernando de los Ríos y “muy rojo”.
Fue en ese momento cuando empezó la tragedia, que concluyó en la ocultación de pruebas por parte de los militares, según Pozo, que sostiene que las excavaciones que se están practicando actualmente en el Parque Federico García Lorca de Alfacar no obtendrán resultados. “Cuando Franco empieza a pedir una investigación por las críticas de la prensa extranjera y le empiezan a echar en cara que hubiera matado al poeta es cuando lo desentierran. A Federico lo perdieron, lo metieron en otras fosas o lo llevaron a otro lugar“.
Cree que el supuesto enterrador de García Lorca, Manuel Castilla, apodado El comunista, no conocía el lugar del enterramiento y que sólo lo marcó “porque tenía miedo y dijo el primer sitio que se le ocurrió”, tal y como luego confesó. “Martínez Bueso, uno de los guardias de asalto y hombre de confianza del Capitán Nestares presenció la ejecución. Describió a su mando que habían sido enterrados en fosas individuales en el campo de instrucción y que Federico era el segundo por la izquierda”, campo de instrucción que se situaba El Caracolar, a pocos metros de donde se empezó a construir un campo de fútbol.
Los trabajos del investigador Gabriel Pozo en "Lorca, el último paseo” (editorial Almed), han revelado que los militares que fusilaron al poeta granadino entre Víznar y Alfacar lo desenterraron y trasladaron posiblemente a otra fosa común para ocultar pruebas de su muerte. Lo hicieron después de que Franco montara “en cólera” al enterarse del asesinato, “que le echaban en cara los países extranjeros a los que pedía el reconocimiento del régimen”.
Una de las principales aportaciones de Pozo es la entrevista que le realizó en 2003 a la actriz Emma Penella, hija de Ramón Ruiz Alonso, diputado que fue de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) y considerado el principal responsable de la detención de Lorca y su fusilamiento. En aquel encuentro Penella, que rompió un silencio que había mantenido durante casi cuarenta años, le contó lo que su padre le había confesado unos años antes de morir, ya fallecido Franco.
“Cuando al poco de acabar la guerra empezaron las quejas por lo que había ocurrido a García Lorca, especialmente desde el extranjero, este asunto irritó a Franco. El caudillo quiso saber lo que había pasado y llamó a mi padre. Alguien hizo desaparecer todos los papeles. Mi padre fue una tumba, que nunca habló de lo ocurrido. Es muy posible que la policía lo tuviera controlado, quizás tuvo miedo a que le hicieran algo si hablaba”.
Se cree que lla detención de Lorca no era el primer objetivo de los sublevados, sino que éste era el salvoconducto para localizar a Fernando de los Ríos, que había sido ministro en la República.
“Al principio de la guerra parece que todo estaba muy confuso, cada uno campaba a sus anchas tomándose la justicia por su mano. En cambio, Queipo de Llano sí estuvo al corriente de lo que pasaba con Lorca, llamó a Granada, porque antes lo habían llamado desde el Gobierno Civil para consultarle; ordenó que dieran un gran susto a García Lorca para que confesara todo lo que sabía de Fernando de los Ríos y que firmara una denuncia contra él. Que le dieran una especie de escarmiento fue exactamente como lo definió mi padre, pero no que lo mataran, porque a ellos Lorca no les parecía nada peligroso, sino un niño mimado un tanto amanerado. Ellos iban buscando al pez gordo que era Fernando de los Ríos”.
En este libro aparece la entrevista íntegra a Penella – que le hizo prometer que no publicaría nada hasta que ella falleciera – Además explica cómo se enteró Ruiz Alonso de que Lorca se encontraba refugiado en la casa de los Rosales.
“El día de antes de lo de García Lorca, en el desfile de falangistas, el mayor de los Rosales le comentó a mi padre que no estaba de acuerdo con que García Lorca, el ahijado de Fernando de los Ríos, estuviera de invitado en su casa y que él procuraba no ir mucho por no verlo porque quería que se fuera. Mi padre lo comentó con los jefes de la CEDA y los compañeros que habían sido diputados hasta entonces, que formaban el grupo de apoyo al gobernador civil. Solían reunirse en el propio Gobierno o en la casa de Ideal, que por entonces tenían alquilada frente al Gobierno. Pero fue el gobernador civil el que dijo, “está bien, vamos a darle un escarmiento al niño mimado de Fernando de los Ríos, pero tenéis que traerme una denuncia en toda regla’. Y así fue como se gestó todo. La gente de la CEDA es la que escribió la denuncia, mi padre se sentó en su máquina del Ideal y la llevaron al gobernador”, manifestó Penella, que precisa además que en el documento se hizo constar que el poeta era el secretario de Fernando de los Ríos y “muy rojo”.
Fue en ese momento cuando empezó la tragedia, que concluyó en la ocultación de pruebas por parte de los militares, según Pozo, que sostiene que las excavaciones que se están practicando actualmente en el Parque Federico García Lorca de Alfacar no obtendrán resultados. “Cuando Franco empieza a pedir una investigación por las críticas de la prensa extranjera y le empiezan a echar en cara que hubiera matado al poeta es cuando lo desentierran. A Federico lo perdieron, lo metieron en otras fosas o lo llevaron a otro lugar“.
Cree que el supuesto enterrador de García Lorca, Manuel Castilla, apodado El comunista, no conocía el lugar del enterramiento y que sólo lo marcó “porque tenía miedo y dijo el primer sitio que se le ocurrió”, tal y como luego confesó. “Martínez Bueso, uno de los guardias de asalto y hombre de confianza del Capitán Nestares presenció la ejecución. Describió a su mando que habían sido enterrados en fosas individuales en el campo de instrucción y que Federico era el segundo por la izquierda”, campo de instrucción que se situaba El Caracolar, a pocos metros de donde se empezó a construir un campo de fútbol.
7 de noviembre de 2009
Hilario y Care
Hilario J. Rodríguez es un viejo amigo de los tiempos de VO, magnífica revista cuyo director ya ha saltado a la Filmoteca de Cáceres, tiempos de cine del bueno, de risas y de cultura cultura (no la de los prepotentes, sino la de los que realmente nos preparamos). Tuve la suerte de compartir con el y con Carlos Castán (Museo de la soledad) una presentación curiosa, la del libro de relatos sobre la soledad de Care Santos, Los que rugen. Fue en Cálamo (nos tratan bien a sus clientes) y regada de buen vino. No importa que estuviéramos pocos, estábamos los que aún creemos en apoyar la buena literatura... Un abrazo a los de la tertulia que se formó después.
Alice Munro
Sus relatos son de lo mejor que he leído desde el verano.
Many of Munro's stories are set in (Huron County, Ontario). Her strong regional focus is one of the features of her fiction. Another is the all-knowing narrator who serves to make sense of the world. Many compare Munro's small-town settings to writers of the U.S. As in the works of William Faulkner and Flannery O'Connor, her characters often confront deep-rooted customs and traditions. However, the reaction of Munro's characters is less intense than their Southern counterparts'. Thus, particularly with respect to her male characters, she may be said to capture the essence of everyman. Her female characters, though, are more complex. Much of Munro's work exemplifies the literary genre known as Southern Ontario Gothic.
Susanne Becker, ''Gothic Forms of Feminine Fictions'', 1999.
Munro's work is often compared with the great short story writers. For example, the American writer, Cynthia Ozick, called Munro "our Anton Chekhov." In Munro stories, as in Chekhov's, plot is secondary and "little happens." As with Chekhov, Garan Holcombe notes: "All is based on the Epiphany, the sudden enlightenment, the concise, subtle, revelatory detail." Munro's work deals with "love and work, and the failings of both. She shares Chekhov’s obsession with time and our much-lamented inability to delay or prevent its relentless movement forward.
A frequent theme of her work—particularly evident in her early stories—has been the dilemmas of a girl coming of age and coming to terms with her family and the small town she grew up in. In recent work such as ''Hateship, Friendship, Courtship, Loveship, Marriage'' (2001) and Runaway (2004) she has shifted her focus to the travails of middle age, of women alone and of the elderly. It is a mark of her style for characters to experience a revelation that sheds light on, and gives meaning to, an event.
Munro's spare and lucid language and command of detail gives her fiction a "remarkable precision," as observes. Munro's prose reveals the ambiguities of life: "ironic and serious at the same time," "mottoes of godliness and honor and flaming bigotry," "special, useless knowledge," "tones of shrill and happy outrage," "the bad taste, the heartlessness, the joy of it." Her style places the fantastic next to the ordinary with each undercutting the other in ways that simply, and effortlessly, evoke life.
Many of Munro's stories are set in (Huron County, Ontario). Her strong regional focus is one of the features of her fiction. Another is the all-knowing narrator who serves to make sense of the world. Many compare Munro's small-town settings to writers of the U.S. As in the works of William Faulkner and Flannery O'Connor, her characters often confront deep-rooted customs and traditions. However, the reaction of Munro's characters is less intense than their Southern counterparts'. Thus, particularly with respect to her male characters, she may be said to capture the essence of everyman. Her female characters, though, are more complex. Much of Munro's work exemplifies the literary genre known as Southern Ontario Gothic.
Susanne Becker, ''Gothic Forms of Feminine Fictions'', 1999.
Munro's work is often compared with the great short story writers. For example, the American writer, Cynthia Ozick, called Munro "our Anton Chekhov." In Munro stories, as in Chekhov's, plot is secondary and "little happens." As with Chekhov, Garan Holcombe notes: "All is based on the Epiphany, the sudden enlightenment, the concise, subtle, revelatory detail." Munro's work deals with "love and work, and the failings of both. She shares Chekhov’s obsession with time and our much-lamented inability to delay or prevent its relentless movement forward.
A frequent theme of her work—particularly evident in her early stories—has been the dilemmas of a girl coming of age and coming to terms with her family and the small town she grew up in. In recent work such as ''Hateship, Friendship, Courtship, Loveship, Marriage'' (2001) and Runaway (2004) she has shifted her focus to the travails of middle age, of women alone and of the elderly. It is a mark of her style for characters to experience a revelation that sheds light on, and gives meaning to, an event.
Munro's spare and lucid language and command of detail gives her fiction a "remarkable precision," as observes. Munro's prose reveals the ambiguities of life: "ironic and serious at the same time," "mottoes of godliness and honor and flaming bigotry," "special, useless knowledge," "tones of shrill and happy outrage," "the bad taste, the heartlessness, the joy of it." Her style places the fantastic next to the ordinary with each undercutting the other in ways that simply, and effortlessly, evoke life.
23 de agosto de 2009
Modelos y modelos
Un crudo retrato de la violencia, de lo que los seres humanos son capaces de hacer por ambición, también un espejo para ver el alma de una sociedad enferma, donde los individuos someten a las mujeres, a los hombres y no saben salir de sus problemas sin recurrir a la tortura y la violencia, lo recomiendo, PERO ...
Acabando el tercer tomo de Millenium, me voy indignando por momentos, pero ¿no se trataba de una defensa de los derechos de las mujeres? ¿no estábamos contentas porque porque aparecían modelos distintos? de mujeres y hombres, de relaciones..., pues no. La que se enamora y lo pasa mal es ELLA. Que no cambian los modelos...que no. Se trata de un personaje fuerte (pero débil), frágil y de acero a la vez, valiente, sabe protegerse, se defiende, es agresiva.. pero... se enamora de un hombre que se acuesta con unas y otras (ella también con unos y otras, vale), y que no se da cuenta de lo que ella siente. Lo de siempre. Los hombres son los hombres.
15 de marzo de 2009
El corrector
Quienes hayan leído LA OFENSA tendrán, o no, curiosidad por esta nueva novela de Ricardo Menéndez Salmón, editada por Seix Barral, Barcelona. Situada en el 11-M, en el desgarro, un narrador habla en primera persona, la vida, la muerte y el amor. Dostoievski y Bernhard de fondo, coincidencias con Mateo Díez (La piedra en el corazón). Sin duda, interesante.
Rebecca Miller
Publica Las vidas privadas de Pippa Lee, en Anagrama, Barcelona. Es su primera novela en la que narra la historia de una mujer marcada por la familia, que se refugia en un marido brillante. Ella ha afirmado que no es autobiográfica, pero se obsservan ciertas coincidencias (el escritor siempre está entre líneas, aunque ni él mismo lo sepa).Así, Rebecca está casada con el famoso actor Daniel Day- Lewis y la novela muestra "el icono de la esposa del artista", a los cincuenta años,Pippa se retira con su marido a un lugar reservado para jubilados americanos, un lugar ideal (Wrinkle Village). Dejan atrás el mundillo literario de New York, que recuerda al vivido por la autora junto a sus padres: Arthur Miller y la fotógrafa austriaca Inge Morath.
Además de escritora es pintora, actriz, guionista y cineasta.
El artículo que Babelia dedica esta semana a esta escritora me ha afectado, pero no por lo referente a la novela, que parece interesante, sino por la frialdad de su padre, el gran escritor que dejó a su hijo, afectado de síndrome de Down, en una institución y que sólo visitó los diez últimos años de su vida (la de Miller). De esta cuestión, su hija no quiere hablar.
7 de febrero de 2009
Tao
Tao Te King
6 de febrero de 2009
Defensa del lenguaje
"No habrá ser humano completo, es decir, que se conozca y se dé a conocer, sin un grado avanzado de posesión de su lengua. Porque el individuo se posee a sí mismo, se conoce, expresando lo que lleva dentro, y esa expresión sólo se cumple por medio del lenguaje. Ya Lazarus y Steinthal, filólogos germanos, vieron que el espíritu es lenguaje y se hace por el lenguaje. Hablar es comprender, y comprenderse es consruirse a sí mismo y construir el mundo"
Pedro Salinas
1 de febrero de 2009
Juan Antonio González Iglesias
Poeta de Salamanca (1964), considerado una de las mejores voces de nuestros días. Profesor de Filología Clásica en la Universidad de Salamanca. Ha escrito poco y bien (como él dice de su maestro, Pablo García Baena). Resulta cercano, muy amable y educado. Parece tímido, pero ama la conversación. Con él hablamos de política actual (de Platón, en el fondo), de la educación en España y en otros países, de la vida.
Tiene pulicados cinco poemarios, de los que destaco Esto es mi cuerpo, Olímpicas y Eros es más. Este último es del año 2007 y aborda el tema del Amor (abstracto y concreto) entre otros. "Eros es más que thanatos", el amor es más poderoso que la Muerte, pero también es más que logos. Sólo la poesía "es el único código capaz de dar cuenta íntegra del eros". De este libro es este poema:
"Exceso de vida"
Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte.
Pero lo que presiento no se parece en nada
a la común tristeza. Más bien es certidumbre
de la totalidad de mis días en este
mundo donde he podido encontrarme contigo.
De pronto tengo toda la impaciencia de todos
los que amaron y aman, la urgencia incompartible
de los enamorados. No quiero geografía
sino amor, es lo único que mi corazón sabe.
En mi vida no cabe este exceso de vida.
Mejor, si te dijera que medito las cosas
(fronteras y distancias) en los términos propios
de la resurrección, cuando nos alzaremos
sobre las coordenadas del tiempo y el espacio,
independientemente del mar que nos separa.
Sueño con el momento perfecto del abrazo
sin prisa, de los besos que quedaron sin darse.
Sueño con que tu cuerpo vive junto a mi cuerpo
y espero la mañana en la que no habrá límites.
31 de enero de 2009
Poetas
Vino un poeta. Habló y se fue. De su rastro, comparto el poema de Jorge Guillén que recitó, mientras observaba el agua de su copa, en un Parador del siglo XV, en una ciudad del Sur:
"Vaso de agua"
No es mi sed, no son mis labios
quienes se placen en esa
frescura, ni con resabios
de museo se embelesa
mi visión de tal aplomo:
líquido volumen como
cristal que fuese aun más terso.
Vista y fe son a la vez
quienes te ven, sencillez
última del universo.
Vino un poeta y nos habló. Era un ser venido de muchos siglos atrás, de la Antigüedad CLásica, anacrónico y posmoderno, se mostró democrático, sereno, sensato.
Prefiero a los poetas en sus versos. Vivos y muertos a la vez. Anacrónicos. Vino un poeta y su rastro siempre se agradece, la posibilidad de ver el mundo desde otro ángulo. Los poetas no están en el mundo, están en su mundo. Como sus lectores.
19 de enero de 2009
Nabocov: doble lectura
Curso de literatura europea es un libro imprescindible, en el Prólogo ("Buenos lectores y buenos escritores") expresa su propósito de hablar con amabilidad, y el detallismo que le caracteriza, de varios autores europeos y de sus obras maestras: "Debemos fijarnos en los detalles, acariciarlos". La obra de arte es la creación de un mundo nuevo, por lo que la primera labor es estudiarlo con atención "abordándolo como algo absolutamente desconocido". Vladimir opina que no debemos fiarnos de la información sobre lugares y épocas que proporcionan las novelas: "Las grandes novelas son grandes cuentos de hadas".
Los libros- dice- no se deben leer: se deben releer. Un libro atrae en primer lugar a la mente, luego a la imaginación, el autor empleó la suya para crearlo, es lícito que el lector pueda usar la suya, pero no cualquier clase de imaginación, sino "la imaginación impersonal y la fruición artística", debemos mantenernos un poco distantes y gozar con la lectura.. (continuará)
12 de enero de 2009
Horacio
30 de diciembre de 2008
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